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Capitulo 9º

Alberto Lafont regresa a San Fernando después de su encuentro con Foreman en “Bahía de Cerdos”. Va directamente al palacio Mansera, allí se encuentra al señor con sus cómplices en plena juerga, han contratado una mujer que baila encima de una mesa, es recibido con grandes muestras de  alegría por sus compinches, don Jorge pregunta cumplió su cometido, Alberto asiente, don Jorge hace que la mujer se retire y le espere en sus habitaciones para que los cómplices puedan hablar en privado, Lafont explica sus negociaciones con Foreman, fueron bien, el pirata es un caballero, un señor, duro negociando, pero educado de buenas maneras. Foreman les dejara una tercera parte del valor de la plata, a don Jorge le parece poco, Lafont le hace ver que es plata robada, don Jorge considera que el mayor riesgo lo corren ellos,  pero se conforma, lo que más le interesa es como van a ser los pagos

Los piratas son avistados por los galeones. El vigía da la señal “barco a la vista” la tripulación se prepara para la batalla mientras izan las velas intentando escapar. Los piratas los persiguen, sus barcos son mas rápidos y muy pronto los tiene al alcance de los cañones. Ricardo da la orden de disparar, los galeones se defienden, la batalla es una matanza, Ricardo ordena a sus cañonero que tumben el palo mayor, este cae, desde “la Salamandra” lanzan los cabos al navío español, los piratas abordan el barco y comienza la lucha cuerpo a cuerpo. Ricardo pelea con la espada intentando abrirse camino al castillo de popa donde está el capitán español para pedirle su rendición. Mario en medio de la batalla pelea duramente, y es atravesado en la tripa por una espada. Ricardo consigue llegar hasta el capitán, le coloca la punta de la espada en la garganta y le ofrece la rendición o la muerte, el capitán se niega a rendirse y el Antillano le atraviesa con su espada sin vacilar, cae muerto. Ricardo se vuelve y mira hacia los resto de la batalla evaluando la situación, entonces se da cuenta que Mario  esta tendido en cubierta con la tripa atravesada, parece muerto, Ricardo grita su nombre angustiado.

Mario no está muerto, es trasladado a “La Salamandra” y lo acomodan en el camarote de Ricardo. El médico hace lo que puede, le dice a Ricardo que encomiende su alma al creador, Ricardo le da las gracias, y lo despide. Mario le dice a su amigo que si no sale de esta se quede con su parte del botín, Ricardo se ríe, no quiere creer que Mario pueda morir. No tienen noticias de Lázaro, pero Mario está seguro que le habrá ido bien, es ambicioso. Ricardo está preocupado, no sabe que se van a encontrar en la Coralina, Mario extraña la Coralina, los burdeles, las rameras, hablan de las bajas, cinco muertos ocho heridos, tres están muy graves y el botín regular, Ricardo parece decepcionado, el barco español lo están remolcando, quiere venderlo en la Coralina. Mario le dice su famosa frase "calmadito tiburoncito, te estás haciendo de una flota" Ricardo con gesto disgustado asegura que no le interesa ser otro Foreman, Mario le pide animo al Antillano, primero se van a La Coralina a cobrar el botín y después a Nueva Orleans, a gastarse el dinero en mujeres y licor hasta que le entre otra vez la nostalgia del mar y la aventura, “porque esto Antillano uno lo tiene en la sangre y no se nos va a quitar nunca”. Ricardo no parece muy convencido.

La boda entre Timoteo y Camila se celebra con toda pompa, los recién casados suben en un coche abierto, seguidos por la mirada rencorosa de Francisca y la expresión agria de Lisabetta, don Timoteo da una recepción en su casa, Camila se muestra triste y meditabunda sentada al lado de su esposo.

Mercedes en su casa recibe por Epifanio la noticia de que don Timoteo se caso, pregunta si fue con la ramera, Epifanio no sabe a qué ramera se refiere, pero el tendero le dijo que su cuñado se casaba ese día. Mercedes pierde los nervios, muy alterada le dice al criado que lo hace para que Ricardo no recupere lo suyo porque sabe que Lisabetta se lo regresaría, pregunta a Epifanio si Ricardo habrá recibido la carta que le envió, el criado dice que no le dijo que era urgente. Mercedes sale corriendo, hay que escribir otra carta, para avisar a Ricardo “Todo lo hace para perjudicarle, pero ella no lo va a permitir”

Los piratas se reúnen en La Coralina para repartir el botín. Lázaro ya ha llegado y va al encuentro de Ricardo, capturaron un barco y consiguieron un buen botín. Ricardo pregunta por las bajas, se entera que murieron diez hombres, al Antillano no le parece bien, son demasiados muertos, Lázaro pregunta por Mario, sorprendido de no verlo junto al capitán, este le cuenta que recibió una cuchillada en el vientre y aun no se repone. Ricardo va a la reunión de capitanes, Lázaro dice que él también, Foreman le requirió, Ricardo no entiende porque, el barco que manda es suyo, Lázaro cuenta que hundió el navío español, se excedieron en los cañonazos, Ricardo cada vez esta mas disgustado, los barcos son valiosos, hay que intentar conservarlos, no mandarlos a pique.

En la reunión de capitanes Foreman comunica que el botín no fue tan valioso como esperaban, pero han conseguido bastantes prisioneros, algunos muy pudientes y pueden pedir rescate por ellos, así que queda suficiente para que puedan gozar. Uno de los capitanes pide ver los cofres del botín, Foreman no se opone, dice que los cofres están en la bodega y que pueden verificar que lo que esta descrito en las listas que les da a los capitanes es lo que hay, su gobierno se queda con un diez por ciento, el resto se reparte como ya fue convenido por la fraternidad pirata, por lo que respecta a los muertos y los heridos, la hermandad tiene unas reglas, los muertos ya no necesitan nada, pero los heridos que han perdido algún miembro son recompensados de acuerdo a una lista en que se valora cada minusvalía, los piratas brindan por el triunfo.

Camila y Timoteo terminan de despedir a los invitados a la recepción de su boda, en cuanto se quedan solos Timoteo comienza a despotricar, son todos unos gorrones y chismosos, seguro que se la han pasado hablando mal a sus espaldas, pero no le importa, el sabe su cuento, le dice a Camila que todavía sigue vestida de novia, que se ponga cómoda y después se vaya para su cuarto, Camila lo mira sorprendida, Timoteo le dice que tienen que hablar.

Lisabetta se acerca a su padre para darle la enhorabuena, pero este le dice que no le cree nada, Francisca y Lisabetta tienen toda la noche para recoger sus pertenencias y marcharse, Francisca no entiende porque las corre otra vez, Timoteo asegura que el casado casa quiere y los parientes estorban, Francisca promete no estorbar, pero Timoteo no se lo traga, seguro que van a estar intrigando y no le da la gana de aguantarlas, así que se pueden ir donde quieran, les va a dar una pensión, "no olvides cieguita que a mi muerte vas a ser una mujer muy rica" Timoteo se marcha de la habitación dejándolas solas.

Camila esta vestida con ropa de noche en la recamara de don Timoteo, este le dice que cuando muera ella va a ser una mujer muy rica, Camila, no entiende nada, según el contrato matrimonial eso será solo si ella le da un hijo varón, don Timoteo se detiene delante de Camila que está sentada a los pies de la cama y con voz firme impone las reglas que van a regir su matrimonio, de principio quiere que sea una esposa fiel sumisa, que duerma en su cama, Camila intenta protestar pero Timoteo la corta le pregunta si quiere el oro y el moro sin dar nada a cambio, Camila baja la cabeza y contesta que a ella no le interesa su dinero, Timoteo se sienta junto a ella y afirma que a él sí, y le explica porque se caso con ella: Si Dios quiere hacerle el regalo de un hijo varón será bienvenido, aunque no cree porque él y Dios no se llevan muy bien, explica a Camila que su hija está enamorada de su sobrino, si fuera un buen hombre a él no le importaría, pero es un pirata un delincuente y no le da la gana que su fortuna, el esfuerzo de toda su vida pase a sus manos, por va a desheredar  Lisabetta, Camila protesta, es su hija, Timoteo asegura que le dejara suficiente para vivir, a Camila no le parece justo, pero a Timoteo no le importa lo que a ella le parezca, el que juzga lo que es justo y injusto es él.

Timoteo se quita la bata y se dispone a acostarse, pide a Camila que lo haga a su lado, Camila asustada se levanta y dice que prefiere regresar a su dormitorio, pero Timoteo no está dispuesto a permitírselo, ella muy nerviosa balbucea que ella en ese momento no está segura de poder tener intimidad, don Timoteo se ríe, es un anciano, que se haga a la idea de que está durmiendo con su padre, se mete en la cama y corta los intentos de protesta de Camila, que finalmente se despoja de la bata y se acuesta al lado de su esposo totalmente rígida y asustada. Timoteo la anima, le dice que piense en el dinero que va a tener cuando se muera, que salda de esa casa y regresara a su pueblo a su novio a su familia, y podrá comprarles todo lo que quieran, mientras habla Timoteo se va quedando dormido, Camila suspira apenada, si podrá hacer lo que quiera, pero ¿Cuando... cuando?

Al día siguiente Lisabetta y Francisca llegan con todo su equipaje a casa de Mercedes la madre de Ricardo, de ahora en adelante vivirán con ella.

Camila y Timoteo están desayunando y ella pregunta porque no las acompañan Lisabetta y Francisca, su esposo responde que decidieron irse a vivir con un pariente y él estuvo de acuerdo. Camila intenta indagar sobre el sobrino pirata, pero Timoteo le contesta que él no quiere saber nada sobre su familia y por lo tanto no está dispuesto a hablar sobre la suya. Camila expresa el deseo de visitar de vez en cuando a Lisabetta y Francisca, Timoteo no contesta directamente, le dice que ya se verá y que coma.

La Salamandra llega a la bahía de La Iguana, donde el Antillano tiene su cuartel general, los filibusteros acuden a recibirlos, Mario camina ayudado por Ricardo, todavía no se repone de la cuchillada en el vientre, a Ricardo le hacen entrega de dos cartas que llegaron de su madre.

 Mario está sentado en el catre comiendo, comparte alojamiento con Ricardo, este que está leyendo las cartas suelta una exclamación, Mario le pregunta si son malas noticias, Ricardo responde que su tío se caso, dicen que con una ramera mexicana, Ricardo decide irse a la Mariana, Mario intenta hacerle cambiar de idea, puede esperar que se reponga e ir él o mandar a Lázaro, pero Ricardo dice que debe hacerlo él, quiere saber cómo esta su madre y en qué situación han quedado Lisabetta y su tía después de lo acontecido. Mario teme que le agarren, Ricardo sonríe le pone la mano en el hombre y le dice “si me agarran te doy mi parte del botín”

Camila quiere salir a pasear, pero Timoteo se lo prohíbe terminantemente, no quiere que se encuentre con Francisca y Lisabetta y le llenen la cabeza de tonterías y mentiras, y además no le tiene confianza, puede volver a intentar escaparse, Camila jura que no lo hará pero Timoteo no la cree, saldrá de esa casa el día que él se muera,  y se marcha sin dar oportunidad para discutir mas, Camila le grita a su espalda rabiosa que ojala se muera esa misma noche, Timoteo se ríe mientras entra en la casa. Camila se lleva las manos a la boca asustada, ella nunca le ha deseado mal a nadie, pero no puede permanecer encerrada, desesperada se acerca a la puerta cerrada de la casa que vigila Ascanio, mientras murmura que ese hombre no puede pretender tenerla encerrada entre cuatro paredes, cinco o más años, se va a volver loca.

En San Fernando Alberto Lafont pasa por delante del almacén de Justo donde Vasco esta descargando mercancía. Lafont lo observa por unos momentos y después continua su camino encontrándose con Manuela su hija, a la que pregunta con quien se está revolcando Úrsula porque ha oído rumores. Manuela intenta no faltar a las confidencias de la que considera su amiga, pero Lafont le toma la mano y se la retuerce con crueldad mientras sigue interrogándola, los rumores señalan a Vasco Darién, a Manuela no le queda más remedio que confirmárselo llorando, pero dice que si Úrsula se entera que ella se lo conto la mata. Lafont asegura que no se va a enterar si ella no abre la boca.

Justo en el despacho de su negocio tiene una discusión con Vasco, falta dinero, ha estado jugando otra vez y ha tomado dinero de la caja. Vasco intenta defenderse, pero Justo no le permite hablar, enfadado se levanta y da un puñetazo encima de la mesa, le ha consentido muchas cosas pero le ha llegado un rumor que lo asusta, dicen que Vasco se acuesta con la hija del señor, Vasco responde que él no tiene la culpa de que sea ramera, Justo enfurecido le enfrenta, si Mansera se entera lo mata. Vasco sale del despacho sin contesta a su padre, dejándolo desesperado, solo le faltaba eso.

En la Mariana corren rumores sobre la salud de Camila puesto que nunca se la ve en la calle, ni siquiera en misa. Lisabetta y Francisca lo comentan con Mercedes, sugieren que puede estar preñada. Mercedes no quiere contemplar esa posibilidad porque dejaría sin su herencia a Lisabetta, ella dice que el papel le concedía un treinta por ciento. Mercedes pierde los nervios y grita que cuanto de ese treinta le va a dar a Ricardo, porque no debe olvidar que todo el dinero que tiene Timoteo se lo robo a Ricardo, Francisca señala que tampoco; las autoridades se lo concedieron después de que Ricardo huyera cuando mato a la fulana aquella. Mercedes grita cada vez más desesperada, ahora rompe en sollozos. Timoteo intrigo, soborno, hizo de todo hasta conseguir el dinero de su hermano, porque siempre le tuvo envidia, y nunca le llego ni a la suela de los zapatos.

Ricardo viaja rumbo a la Mariana. En San Fernando Lafont y Mansera se cruzan en la plaza con Justo y Ofelia, se saludan, el señor se interesa por la salud de Santiago y continúan camino. Lafont piensa que Ofelia en su juventud tuvo que ser una mujer muy hermosa, don Jorge asiente, lo fue y mucho, Lafont se ríe ¿la gozo? don Jorge contesta que desde luego, fue una vez en el bosque la encontró y no pudo resistir la tentación, ya se sabe como son las mujeres, al principio dicen que no, se resisten, pero después gozan. Los dos se ríen, han llegado frente al palacio y ven salir a Úrsula y Manuela, Lafont se fija en la hija del señor, dice que está muy hermosa, que se ha vuelto más mujer, sugiere que sería bueno buscarle marido, al padre le parece buena idea. Lafont ha fijado sus ojos en Úrsula, él es el marido en quien está pensando.

Úrsula va al almacén a buscar a Vasco con la disculpa de comprar unas peinetas, le dice que lo espera en la noche, Vasco intenta disculparse, no puede, pero Úrsula no acepta la negativa, es una orden, tiene que poder, se lleva las peinetas y sale orgullosa del almacén.

Camila irrumpe en la sala donde Timoteo esta frente al tablero de ajedrez, se inclina frente a él acercándole la cara, buscando su mirada y pide un perro. Timoteo se queda desconcertado, ella insiste, quiere un perro para entretenerse, se va a volver loca todo el día encerrada sin nada que hacer y nadie con quien hablar, ni el mono de Ascanio ni nadie del servicio le dirige la palabra, no tiene nadie con quien hablar. Timoteo se ablanda, le ofrece ir todos los Domingos a misa, acompañada por él naturalmente, y después salir a tomar un chocolate. Camila se arrodilla al otro lado del tablero y asegura que le agradece que le quiera dejar su dinero pero que ella preferiría ser libre, Timoteo le hace ver que sin papeles no puede ser libre, la volverían a atrapar y la rueda giraría de nuevo, acabaría en otra subasta de siervos, es mejor que espere. Camila expresa sus sentimientos, es horrible esperar la muerte de alguien para ser feliz, Timoteo se arrellana en la butaca pierde la mirada y recuerda que él también espero y deseo durante mucho tiempo la muerte de una persona para ser feliz. Camila pregunta que si cuando ese momento llego lo fue, Timoteo asiente, fue muy feliz, pero su cara dice otra cosa, cambia de tema e intenta entretener a Camila jugando al ajedrez.

Ricardo disfrazado de monje, como es habitual en sus visitas a la Mariana, llega a casa de su madre. Es de noche y acude a su alcoba pues esta acostada, se reúnen con ellos Francisca y Lisabetta. Le cuentan que la misma noche de la boda las corrió, que les manda una mesada pero es una miseria. Mercedes, que está enferma, pone al corriente a Ricardo de las condiciones del testamento de Timoteo, se lo deja todo a Lisabetta, pero si tiene un hijo varón solo le quedara el treinta por ciento. Ricardo tranquilo afirma que le parece normal que su tío quiera un hijo varón, Mercedes se agita, ese dinero es de su hijo, le pertenece, Ricardo intenta calmar a su madre, no necesita el dinero de su tío, ella continua hablando cada vez más agitada, ahogándose, ese dinero no es de su tío, es de su padre y su tío se lo robo. Ricardo sigue intentando calmar a su madre, ya se verá lo que sucede, consigue que Mercedes se calme, pregunta con quien se caso, ellas le cuentan que con una ramera de México, una sierva que compro en una subasta de esclavos la última vez que Ricardo estuvo en La Mariana, se llama Camila, a Ricardo por un instante le falta la respiración, después suspira hondo, su cara ha cambiado. La mujer que le ha obsesionado estos últimos tiempos a cabo en manos de su tío y se ha casado con él.